JOSÉ ANTONIO CAGIGAS - 06.10.2007
Es curioso constatar reiteradamente como cuando los socialistas no tienen
argumentos para el debate, en este caso en educación, siguen indefectiblemente el mismo patrón de actuación. Recuerdan a los perros
de Pavlov que fueron entrenados para salivar al escuchar el sonido de un diapasón.
Primero piden al PP que se calle, que se 'sosiegue',
que no cuente la verdad, una verdad bien diferente a la que ellos insisten en monopolizar y abanderar, porque si alguien tiene el
derecho a estar en posesión de la verdad parecen ser los socialistas. Si el PP no calla, entonces los socialistas reconducen el debate
a otros asuntos que nada tengan que ver con el asunto que nos ocupa, unas veces al Ayuntamiento de Santander, gobernado por el PP,
otras a lo mal que gobernó el PP y a su incapacidad de diálogo y, cuando estas líneas de argumentación también se agotan, entonces,
es cuando apelan a su tema favorito: la guerra de Irak.
Si nosotros fuéramos iguales que ustedes, que no lo somos, yo tendría que hablarle,
señor Mañanes, de los muertos en la guerra de Afganistán, donde según ustedes no hay guerra, o de las obras de la línea 9 del Metro
en Barcelona, donde los operarios han tenido que tapar un agujero para que los socialistas se hagan una foto mientras la tuneladora
lo vuelve a derribar. La hazaña propagandística de la foto ha costado a los contribuyente más de 300.000 euros. Dígame usted si esto
no es el colmo de la caradura.
Yo le propongo, señor Mañanes, hablar de educación. Si quiere hablar de otros asuntos debatimos sobre
lo que usted quiera, donde quiera y cuando quiera. Pero, por favor, no mezclemos churras con merinas, porque así no se entiende nada.
Quien mejor que usted, con su dilatada experiencia en las aulas, para saber que el buen profesor da una explicación ordenada y no
mezcla la primera lección con la última.
Toda esta serie de artículos sobre educación comenzó con mi tribuna del 3 de septiembre, que
hablaba exclusivamente de educación y enumeraba varias propuestas para mejorar el sistema educativo. Y a ello vuelvo.
Señor Mañanes,
fiel a ese patrón de actuación de los socialistas al que me refiero al comienzo de esta tribuna, usted no ha contestado a ninguna
de las preguntas que le he planteado. En vez de ello, insiste en trasladar el mensaje de que los cántabros estamos en el país de las
maravillas. Pero los cántabros no somos la Alicia del célebre cuento, y por muchos cuentos que nos cuenten los socialistas, no podemos
dar la espalda a la cruda realidad. Lo expone claramente el nuevo informe 'Education at a Glance 2006' elaborado por la OCDE (Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico), según el cual sólo el 66% de los estudiantes españoles completan las enseñanzas de
Bachillerato o ciclos formativos de grado medio, frente al 81% de media en los países de la OCDE. Los socialistas cuando hacen las
estadísticas se olvidan del alumnado que abandona el sistema educativo. Según ellos, los que no están no existen. Así han resuelto
el fracaso escolar.
Desde nuestro punto de vista, las políticas de la Consejería son claramente mejorables y nuestra labor como partido
que ha ganado las elecciones con aproximadamente un 42% de los votos, es señalar esas mejoras. Los socialistas han anunciado múltiples
obras, no hay nada más que acudir a las hemerotecas y echar un vistazo a las actas del Parlamento, para comprobar que, o no se han
ejecutado, o se han ejecutado con retrasos significativos. Anunciar y no ejecutar en los plazos anunciados, ¿no es propaganda? Anunciar
centros de 0-3 años y olvidarse de ellos, ¿no es propaganda? ¿No es propaganda anunciar libros gratuitos para todos y dar una ayuda
de 100 ó 150 euros año tras año sólo para algunos, sin tener en cuenta el nivel de ingresos? ¿Acaso no aumenta el precio de los libros?
Recibe la misma ayuda la familia que tiene unos ingresos de menos de 15.000 euros anuales que la familia que gana más de 300.000 euros.
Luego dirán que son campeones del progresismo y la equidad.
Pero dígame señor Mañanes, y vuelvo a repetir las preguntas que aún no
ha contestado, ¿cree en el esfuerzo individual? ¿Van a modificar los exámenes extraordinarios y los cambiarán a septiembre? ¿Plantearán
al Ministerio que lo más conveniente es repetir en Bachillerato cuando se suspenden 3 o más asignaturas? ¿Aprobará el PSOE un nuevo
Reglamento de deberes y derechos que dé autoridad a los profesores y permita resolver las sanciones en 48 horas? ¿Piensan facilitar
la escolarización de los niños con dificultades motóricas, haciendo accesibles todos los colegios donde estén escolarizados o sea
necesario escolarizarlos en el futuro? ¿Piensan hacer un plan plurianual de inversiones y presentarlo en el
Parlamento para que se
pueda hacer un arranque de curso ordenado? ¿Quieren aumentar o disminuir el porcentaje de profesores interinos? Hasta ahora todos
los años lo han aumentado hasta llegar al 25% cuando lo deseable es que se sitúe por debajo del 10%. Estas y otras muchas cuestiones,
que he planteado en anteriores artículos, son las que interesan a los ciudadanos. Ahora bien, si el PSOE quiere insistir en el discurso
de que todo lo ha hecho muy bien, todo está perfecto y no es necesario cambiar nada, el PP tiene la obligación de hacer propuestas.
Los socialistas han perdido 20.000 votos en Cantabria y si siguen por el mismo camino, perderán más.
En este país, y usted como docente
de larga experiencia lo sabe bien, la Logse y la LOE han eliminado la exigencia, el rigor y el esfuerzo. Le recomiendo que lea las
intervenciones de la consejera en el Parlamento y verá cómo descalifica los exámenes. Créame que es una buena práctica documentarse
antes de hablar. La última medida del Ministerio de Educación, en sentido contrario a lo que hacen los países con mejores sistemas
educativos, es la propuesta sobre Bachillerato, según la cual suspendiendo Inglés, Lengua Española, Matemáticas e Historia, por ejemplo,
se pasa de curso. Una medida para reducir el fracaso escolar a la altura del país de las maravillas en que los socialistas están convirtiendo
España. Y es que, cuando el baremo para medir el fracaso escolar no exista, habremos eliminado definitivamente el fracaso escolar.
Pero esto no es más educación, sino más propaganda y, por ello, la mayoría de los cántabros nos piden que combatamos estos planteamientos
y a eso nos debemos.
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